OXF.- MANUAL DE CRIMINOLOGÍA

OXF.- MANUAL DE CRIMINOLOGÍA
Editorial:
OXFORD
Número Edición:
Materia
DERECHO
ISBN:
978-970-613-788-3
Disponibilidad:
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Los delincuentes son personas muy productivas, afirm6 sarcásticamente Karl Marx hace más de un siglo (Marx, 1964, p. 375). Podemos discutir hasta qué punto la delincuencia es redituable para quienes se dedican a ella, pero es innegable que hay una floreciente industria de control de la delincuencia (Christie, 1993) que medra gracias a los temores respetables (Pearson, 1983) en torno a las conductas desviadas. Este fenómeno comprende la proliferación de aparatos de control social, públicos y privados, así como de meta empresas cuyo propósito es describir los nuevos territorios, las causas y las consecuencias de la delincuencia; entre ellas destacan los medios de comunicación masiva, los investigadores oficiales y los políticos profesionales. La criminología académica, una rama pequeña pero de veloz crecimiento, es el tema de esta obra. Lo mismo que el índice delictivo registrado, la actividad criminológica ?la investigación y la enseñanza? se ha desenvuelto con gran celeridad durante los cuatro decenios pasados, como se afirma en la introducción de la primera edición de este libro. A principios de la década de 1950, Hermann Mannheim, en la London School of Economics, Leon Radzinowicz, en Cambridge, y Max Grunhut, en Oxford, eran casi los únicos maestros, los precursores, que enseñaban criminologia en las universidades inglesas. No fue sino hasta 1957 cuando el Ministerio del Interior fundó una unidad de investigación (véase Croft, 1974; también la importante edición especial del British Journal of Criminology sobre The Story of British Criminology editada por Paul Rock: 28:2, 1988). Cuando se estableció el Cambridge Institute of Criminology, en 1959, con el respaldo del Ministerio del Interior y con apoyo financiero independiente, fue el primer centro de enseñanza e investigación de nivel licenciatura en su tipo. Antes de su formación ningún gobierno había destinado presupuesto sustancial a la investigación criminológica, como reconoció mas tarde lord Butler, el secretario del Interior que alentó en gran medida el establecimiento del instituto (véase Butler, 1974,

Los delincuentes son personas muy productivas, afirm6 sarcásticamente Karl Marx hace más de un siglo (Marx, 1964, p. 375). Podemos discutir hasta qué punto la delincuencia es redituable para quienes se dedican a ella, pero es innegable que hay una floreciente industria de control de la delincuencia (Christie, 1993) que medra gracias a los temores respetables (Pearson, 1983) en torno a las conductas desviadas. Este fenómeno comprende la proliferación de aparatos de control social, públicos y privados, así como de meta empresas cuyo propósito es describir los nuevos territorios, las causas y las consecuencias de la delincuencia; entre ellas destacan los medios de comunicación masiva, los investigadores oficiales y los políticos profesionales. La criminología académica, una rama pequeña pero de veloz crecimiento, es el tema de esta obra. Lo mismo que el índice delictivo registrado, la actividad criminológica ?la investigación y la enseñanza? se ha desenvuelto con gran celeridad durante los cuatro decenios pasados, como se afirma en la introducción de la primera edición de este libro. A principios de la década de 1950, Hermann Mannheim, en la London School of Economics, Leon Radzinowicz, en Cambridge, y Max Grunhut, en Oxford, eran casi los únicos maestros, los precursores, que enseñaban criminologia en las universidades inglesas. No fue sino hasta 1957 cuando el Ministerio del Interior fundó una unidad de investigación (véase Croft, 1974; también la importante edición especial del British Journal of Criminology sobre The Story of British Criminology editada por Paul Rock: 28:2, 1988). Cuando se estableció el Cambridge Institute of Criminology, en 1959, con el respaldo del Ministerio del Interior y con apoyo financiero independiente, fue el primer centro de enseñanza e investigación de nivel licenciatura en su tipo. Antes de su formación ningún gobierno había destinado presupuesto sustancial a la investigación criminológica, como reconoció mas tarde lord Butler, el secretario del Interior que alentó en gran medida el establecimiento del instituto (véase Butler, 1974,